Nosotros no pensamos, sino que somos pensados.

Observar este mecanismo en sus movimientos más íntimos, nos revela que, en última instancia, se trata de un intercambio, una respiración mental.

Como el oxígeno que nos permite vivir, los pensamientos son una corriente que vivifica la mente, pero la mente no es los pensamientos. Ella es la tela, ellos la pintura.

Pero, y nosotros, ¿quienes somos?

Evidentemente somos el pintor que elige los colores, que los combina y que decide el motivo de su obra.

No existe el infierno. El infierno es nuestra atención dirigida solamente hacia el mundo exterior.

Nuestros pensamientos crean un campo de respiración a nuestro alrededor, haciendo vibrar los átomos que existen en nuestra atmófera circundante. En esa esfera de respiración respiramos nosotros y los que tenemos a nuestro alrededor.

La atención debe de ser como una respiración que va en las dos direcciones, poniendo en contacto exterior e interior, fundiéndolos en una experiencia comun en el eterno Ahora.

El trabajo del MAGO es ELEGIR conscientemente sus pensamientos.

Buenos días a todos.

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