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La Presencia Divina

La Presencia Divina
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YO SOY LA PRESENCIA DIVINA QUE ACTÚA EN CADA MENTE, CORAZÓN Y CUERPO.

El dolor solamente puede existir si nos olvidamos de nuestro Ser, del Íntimo.
Podemos pasar por momentos en los que es difícil comprender nuestra situación personal, nuestra enfermedad, nuestra soledad, etc.
Es necesario recordar que ante nuestros ojos y nuestra visión limitada, la obra del Universo está inacabada y que, posiblemente, en nuestro actual estado de consciencia no nos sea posible comprender el profundo significado de lo que vivimos.
Sólo existe una Consciencia, una Voluntad. Es nuestra falta de auto-recuerdo lo que nos produce la sensación de separatividad hacia el Ser, pues tal lejanía es, sencillamente, aparente. ÉL es Omnipresente pues, de lo contrario, no sería Él.
Nuestra actual percepción de lo que llamamos realidad necesita de las tres dimensiones y del Tiempo para poder captar su manifestación. Lo que ocurre es que al mismo tiempo, el Espacio y el Tiempo establecen límites y velan Su Presencia, induciéndonos a percibir nuestros deseos, nuestra voluntad y nuestra consciencia de si mismos como facultades individuales y muy nuestras.
El Trabajo Espiritual no se realiza por nuestra voluntad, sino por la Voluntad de Él, del Aquello, de la Consciencia Universal y, por supuesto, nunca por la voluntad de un Yehovah hecho a imagen y semejanza del hombre.
Detrás de nuestros actos, sentimientos, emociones y pensamientos, aparentemente equivocados, mora en lo más profundo de ellos la Voluntad Divina/Universal, trabajando y operando para que un día podamos decir Yo soy Él, Él es Yo.
Se ha calculado que desde que un fotón se escapa del núcleo del Sol hasta que llega a la superficie de la estrella, pueden transcurrir unos 100.000 años. Pues bien, luego desde la superficie del Sol hasta la superficie de la Tierra necesita otros 8 minutos con 19 segundos para completar un recorrido medio de 149.600.000 km. Pero si vamos más allá, para poder contemplar y disfrutar de la luz solar hemos necesitado todo el tiempo de formación del astro e incluso, siendo más exigentes, del Big Bang.
Recordémonos de esto la próxima vez que contemplemos un hermoso amanecer pues ha requerido un esfuerzo enorme. Desde lo inerte hacia la Belleza.

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