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Los Dioses Atómicos – Cap. III – Átomos Destructivos

Los Dioses Atómicos – Cap. III – Átomos Destructivos

Como hemos dicho en el capítulo precedente, hay en el hombre dos fuerzas, buena y mala. Los ocultistas llaman, a veces, al átomo Nous el principio blanco o bueno del corazón. Ahora hablaremos del opuesto de aquél; o sea, del átomo obscuro o Enemigo Secreto. En muchos aspectos, las actividades de éste son similares a las del átomo Nous, porque tiene bajo su mando legiones de entidades atómicas; pero éstas son destructivas y no constructivas. Este Enemigo Secreto reside en la sección inferior de la espina dorsal; los átomos del mismo se oponen a los intentos del estudiante para unirse con su Intimo. El Enemigo Secreto tiene tanto poder en la atmósfera de este mundo, que puede limitar nuestros pensamientos y aprisionar nuestras mentes. Cuando tratamos de mantener la mente en una cosa, él intentará inmediatamente desintegrarla. Como dijo un Instructor, en una ocasión: “Si pudierais mantener un pensamiento prístino durante sólo tres segundos, podríais llegar a ser amos del mundo”.

Estos átomos evocan todo cuanto malo hay en nosotros; en la historia del mundo tienen períodos de poder en que devienen grandemente destructivos. La última guerra fue uno de tales períodos.

Como los poderes de estos átomos predominan en este mundo, durante nuestra práctica de Yoga, nos es más fácil ponernos en contacto con sus escuelas, por cuanto, desde la infancia, se nos ha enseñado a pensar hacia afuera y no hacia adentro; es en los cuerpos externos en los que estos átomos se manifiestan con mayor facilidad; de manera que es fácil entrar en el reino del Infierno; pues en el reino de los Cielos sólo se puede entrar a la fuerza.

Consideramos oportuna aquí una observación sobre la fe. Los iniciados dicen que el significado de la misma ha sido mal comprendido. La fe, tal como la emplea el mundo, carece de naturaleza espiritual; aunque, en el sistema secundario, significa poder y energía aplicados a la acción. Todo éxito en Yoga proviene de esta aplicación; por cuanto, la cualidad real de la fe es una fuerza solar, que ilumina la mente y atrae a ésta átomos de poder y energía.

Muchos más desastres humanos, de los que podemos imaginar, son resultados de conceptos erróneos acerca de esta cualidad. Al emplear Jesús la palabra Fe en la sentencia: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, quiso dar a entender que uno podría realizar milagros, si poseyera la energía atómica contenida en un grano de mostaza. Pero, en este mundo de ilusión, este significado se ha invertido y el hombre débil se siente tranquilo, y cree que todo le vendrá si tiene fe. Esta no es una fuerza que deba aplicarse únicamente a las creencias religiosas. Es un poder del Intimo que actúa a través de las densidades de nuestros cuerpos y cuanto más respondamos a ella, más grandes serán nuestros poderes. De paso diremos que, el estudiante debe saber que, cuando penetra en un sistema secundario, se produce una inversión en las cosas. Por ejemplo, aquí decimos El hombre corre; pero en la división interna de la frase leeríamos corre el hombre.

Al Enemigo Secreto nunca se le ha permitido penetrar en las esferas superiores de nuestro ser. En el principio, cuando el mundo estaba en estado ígneo, sus átomos se negaron a responder al llamado del Absoluto y se rebelaron contra su Señor. Después siguieron las corrientes de los átomos blancos y encarnaron. La nueva oportunidad, para responder al llamado, les llegará al producirse la creación de un nuevo Universo.

Cuando el estudiante vuelve a experimentar las vidas pasadas, en que estuvo dominado por el mal, experimenta también las vidas siguientes, en que paga ese mal, mediante muchos sufrimientos. Será una ayuda para quienes, en la actualidad, sufren mucho en pobreza y con dolor, saber que están pagando la penalidad de acciones anteriores, por cuanto el Intimo en ellos es su juez.

Una vez que el estudiante es capaz de equilibrar estas dos clases de átomos, los blancos y los negros, los poderes de éstos quedan bajo su dominio y, entonces, puede ingresar en las escuelas superiores. En terminología oriental, esto significa que: Ha alcanzado a la mitad de su Sendero. Entonces ya no está bajo la jurisdicción ni del bien ni del mal.

Al penetrar nosotros en las esferas más obscuras de nuestra naturaleza, encontramos inteligencias orientadas hacia la tierra, las cuales se adherirían a nosotros, si se lo permitiéramos. Más tarde, hemos de enfrentarnos con el cuerpo compuesto de nuestro mal pasado (una forma mental de nuestra propia creación), al cual hemos dado elementos de nuestra alma; porque, sin saberlo, todos somos creadores. Este llamado Guardián del Umbral se nos enfrenta y es una fuerza dinámica viviente. Como es elemental, puede tomar cualquier forma de horror con la cual quiera impresionarnos y, usualmente, toma forma femenina. Si permitimos que este mal llegue a dominarnos, aunque sólo sea un momento (pues es hipnótico) causará una peligrosa sacudida en el sistema nervioso, especialmente, en aquellos que no estén iniciados en su verdadera naturaleza. Pero si, en tal momento, invocamos a la Realidad, para que nos proteja y nos dé comprensión, se desintegrará como la ceniza de un cigarillo. Una vez este elemental quede destruido, desaparecerán las impresiones subconscientes de temor que los niños, lo mismo que los adultos, experimentan en sus sueños.

En algunos misterios griegos, se evoca a este Guardián y el neófito queda libre de él. Existe también el opuesto de tal Guardián, que encontramos en planos más elevados; o sea, el cuerpo compuesto de nuestros ideales y del bien del pasado. Este es una inteligencia divina, imponente en su apariencia de brillantez y esplendor. Se lo llama el Intercesor. De éste hablaremos en capítulos subsiguientes.

También volvemos a experimentar en las escuelas inferiores, los estados animales de nuestra evolución, y descubrimos como tales estados influencian y controlan al hombre, todavía en gran medida.

Como este mundo está estrechamente relacionado con el Enemigo Secreto, es mucho más fácil para el estudiante obtener un conocimiento del aspecto maligno de la naturaleza más que del bueno; por cuanto, la magia operativa trata con la densidad de la materia más fácilmente que con las fuerzas sutiles de la naturaleza.

La sabiduría del Enemigo Secreto, es aparentemente mucho más grande que la del átomo Nous. Como dijo una vez un gran profeta: “Los hijos de este mundo son, en su generación, más sabios que los hijos de la Luz”.

Nuestra atmósfera es húmeda, y cuando atraemos un mal pensamiento a ella, este mal pensamiento nos envuelve con átomos de naturaleza similar, que giran a nuestro alrededor, como un enjambre de abejas. En el exterior del cuerpo mental, existen centros de conciencia que atraen ciertos tipos de pensamientos buenos y malos. Tales átomos difieren en grado de inteligencia, y algunos pueden darnos falsos conceptos de las cosas, lo mismo que de las personas.

Los estudiantes se han de adaptar a su medio ambiente y aprender a gobernar sus pensamientos. Haciéndolo así, acrecientan su energía, y sienten mayor seguridad y más el poder de la atmósfera del átomo Nous. Se ha de tener presente que los ambientes difieren, y que los lugares del mal están cargados de átomos destructivos.

El Intimo nos juzga por la atmósfera que atraemos. El Sol envía una gran fuerza purificadora a la atmósfera. Se puede notar esto en la primavera, cuando la vida y vitalidad nuevas se dejan sentir en todas partes. Esto es porque los átomos del Sol estimulan el sistema nervioso central.

Es interesante notar que las personas impregnadas de átomos del Enemigo Secreto no pueden resistir la luz solar por la mañana, cuando el Sol es más vitalizador. Las personas dominadas por sus antepasados y que viven en habitaciones magnetizadas por los pensamientos de éstos, prefieren también, generalmente, vivir recluidas. Pero, en lo futuro, las gentes no vivirán más en las secciones sucias, congestionadas de las ciudades, donde flotan átomos ancestrales en proceso de desintegración; porque las vibraciones de la Aurora de Juventud alejará a los jóvenes de tales condiciones hereditarias.

Quienes construyen con materiales viejos, deberían recordar que el vino nuevo no se debiera guardar en viejas botellas. Nuestros cuerpos se han de construir con la nueva energía y se han de hacer sanos; asimismo, las condiciones deben ser clarificadas.

Cada persona tiene una atmósfera individual y una inteligencia también individual. Cuando respondemos a la nueva energía y nos revestimos de nuestras individualidad propia, no tenemos afinidad con otras atmósferas mentales. Esta separación hace que los estudiantes encuentran dificultad, al principio, para comprender a los demás; por cuanto, una vez hollamos el Sendero, somos diferentes en pensamiento, lo mismo que en ideas. Somos, de nuevo, como niños que entran en otro mundo, rodeado de esos átomos puros que vinieron y permanecieron con nosotros en los primeros años, después de nuestro nacimiento; como niños, ni resistimos ni atraemos a los átomos del Enemigo Secreto. De esta manera, estamos protegidos contra el mal. Incidentalmente, se ha de saber que la oposición al bien es la causa real del malestar. La clase peor de átomos que nos enfrenta, en la actualidad, viene del remoto período lemuriano. En aquella lejana época, antes de que este planeta alcanzara un nivel superior de evolución, nuestros cuerpos eran de naturaleza animal, divorciados de su mente divina y sumergidos en una atmósfera no muy diferente de la actual. Estábamos, constantemente, envueltos en guerra, sacrificábamos víctimas a nuestros dioses de destrucción y comíamos de su carne.

Nuestras diversiones consistían en poner animales frente a frente, los que comíamos después. Como, en el calor de batalla, la sangre se transforma instantáneamente y adquiere las malas cualidades de los combatientes, ello ayudaba al Enemigo Secreto a acumular, profusamente, en los cuerpos, sus átomos destructivos, y así adquirió poder más grande sobre los cuerpos físicos.

Fue en este período lemuriano que partimos pan, por primera vez. Los seres más altamente desarrollados cosechaban un grano similar al mijo; esto perturbó a los átomos animales en ellos, y creó en los mismos el deseo de oponerse a quienes hacían la guerra y comían a las víctimas; también, los indujo a unirse en una colonia y fraternidad, con el propósito de protegerse entre sí. Aquellos que escapaban de la tortura y de la muerte se unieron también.

En aquel tiempo, estábamos más evolucionados que los animales, puesto que podíamos recordar y repetir lo que habíamos oído a los ancianos de dicha colonia, quienes podían dejar fácilmente sus cuerpos y habían descubierto la manera de recibir instrucción de otra esfera; o sea, de un globo superior. A veces, venían también seres de naturaleza semidivina, cuyas vibraciones interpretaban y estimulaban nuestros cuerpos.

Estos seres solares enseñaron a los lemurianos un alfabeto similar al chino primitivo; como también un arte perdido, conocido únicamente por los iniciados, el cual estaba relacionado con los sonidos vocales de la Naturaleza. Cuando estos sonidos eran emitidos correctamente, evocaban una respuesta audible, y gracias a la emisión se conocía el verdadero nombre de una cosa.

Nuestros viejos átomos lemurianos son nuestros enemigos más destructivos; porque todavía poseen la sabiduría heredada de antiguo, y los magos negros reciben instrucción de ellos. En el ritual de los Hermanos leemos: Dominad a los magos negros dominando a sus maestros de magia.

Los artistas, con frecuencia, sucumben ante el Enemigo Secreto y saturan sus obras de una belleza maligna, que envuelve al observador con una atmósfera destructiva. Cuanto el pensamiento crea, se compenetra de una atmósfera atómica y la belleza es, con frecuencia, mancillada por los pensamientos proyectados sobre ella. En las esferas inferiores, se pueden ver objetos de gran belleza, tanta que quedamos casi fascinados. Sin embargo, evocarían nuestra naturaleza del mal, si permitiésemos que aprisionaran nuestras mentes.

En este mundo, el Enemigo Secreto transforma lo creado por una mente de gran pureza, en lo opuesto, debido a la crítica de mentes más obscuras dominadas por el Enemigo Secreto. La Crítica de los poemas de Keats es un ejemplo. El genio juvenil es fácilmente lastimado y algunas veces destruido, cuando los poderes de la obscuridad escriben, valiéndose de la pluma de un crítico.

El pasado de todo hombre duerme en la atmósfera de sus átomos constructivos y destructivos; según sean sus pensamientos, los despierta y los puede transmitir a otros. No se da cuenta de que, mediante la influencia de sus átomos enfermos, puede destruir; pues no se siente siempre feliz ni normal, cuando evoca sus condiciones pasadas. A veces, cuerpos sanos y positivos atraen átomos protectores, que los resguardan en presencia de fuerzas enfermizas.

Las gentes dominadas por los poderes del Enemigo Secreto descargan en la atmósfera estas cualidades perniciosas, y las personas sensitivas no están inmunes de ello, si no poseen mentes positivas y no están dotadas de cuerpos sanos.

La depresión y la ira son las dos puertas por las cuales penetran las influencias del Enemigo Secreto; cuando esto ocurre, gérmenes de enfermedad invaden el cuerpo. La ansiedad y la alimentación deficiente destruyen, también, a nuestros átomos Aspirantes. De consiguiente, nuestra salvación depende de que poseamos una atmósfera feliz y mentalmente equilibrada; porque nuestra actividad y nuestras miserias son las de esos átomos Aspirantes.

El instinto, poder que poseíamos cuando evolucionábamos por medio de elementos variables y animales, y al cual el animal pide dirección en momentos de peligro, todavía persiste en nosotros; este instinto despertará de nuevo en el período medio de la nueva Era. Este poder nos protege y nos advierte contra sus mentes malignas, y quienes lo utilicen nada tendrán que temer del Enemigo Secreto. Como el instinto viene del Intimo, la oposición no puede actuar contra él.

Si nos concentramos intensamente en el Enemigo Secreto, lo ayudamos y desarrollamos sus poderes dentro de nuestra atmósfera.

El Enemigo Secreto tiene sus escuelas en las esferas inferiores de nuestra naturaleza; en nuestra práctica nos vemos, frecuentemente, confrontados con alguno de sus sirvientes, el cual promete satisfacer cualquier deseo material, si estamos dispuestos a asociarnos con los poderes y principiados de su señor; pero, si consentimos, deberemos estar dispuestos a darle posesión de nuestras almas. Esto es una gran prueba para el estudiante; porque los átomos blancos nada nos ofrecen de naturaleza terrenal, salvo riqueza en sabiduría y la sensación de seguridad interna.

Antes de la gran guerra, las mentes, que respondían a influencias malignas, encubrieron su ideal de que Fuerza es Derecho, y sembraron las simientes de destrucción que libertaron al Enemigo Secreto en el hombre. Los obreros del átomo Nous se rebelan ante cualquier perspectiva de guerra o de destrucción, sea física o mental, y protegen a quienes se rinden a su atmósfera.

En las esferas elevadas de la sociedad están apareciendo átomos de naturaleza demoníaca y ninguna nación puede asegurar la paz y la tranquilidad, si sus dirigentes están bajo tal dominio.

Cada hombre tiene una marca de casta grabada en su frente, y el iniciado puede, de esta manera, distinguir el carácter de cada uno.

El hombre tiene en su cuerpo varios puestos de observación, desde los cuales puede ver las áreas del mundo, donde trabajan las fuerzas más obscuras.

El señorío de una nación se pierde cuando, en los campos, las guadañas sirven los propósitos de los pocos, y la cosecha se distribuye en provecho de sólo una pequeña porción del pueblo. La cosecha es abundante y puede alimentar a todo el mundo; pero los átomos de destrucción monopolizan los mercados y las muchedumbres mueren de inanición.

La humanidad es como pluma lanzada a una corriente; vaga por la vida sin un propósito real; aparte de evitar las cosas desagradables que amargan sus placeres. Cuando, en su práctica, el estudiante profundice y mire al presente desde una época futura, verá cuánta agonía pudo el hombre evitarse y cuántos campos estériles hay en el mundo.

Hoy el hombre ha de aprender a pensar y a convertirse en su propio Salvador, y no dejarse guiar por unas pocas mentalidades, elegidas por el Enemigo Secreto, a las cuales elevamos a los cargos del Estado, en la esperanza de que gratificarán nuestros placeres, sin pensar en las consecuencias futuras.

El Enemigo Secreto trabaja, en todo sentido, para negarnos cualquier inteligencia que ilumine nuestras mentes; trata de convertir al hombre en una máquina, maldecida por la similaridad, y en una mente falta de todo poder creador. La mentalidad mecanizada del hombre está modelada para servir únicamente como máquina; el progreso futuro de una raza queda, así, restringido; por cuanto, lo que no está impregnado por la actividad del pensamiento, pertenece a un mundo de átomos muertos. La máquina podrá hacer al hombre útil a otros y darle un modo de vivir limpio, pero lo empobrece en lo que respecta a su propia importancia, como unidad de la gran Realidad.

Un gran dictador ha dicho: “Hay un trono vacío en casi todos los países de Europa”. Esto es verdad, si el pueblo no piensa, sino que se deja conducir por otras mentes, que asumen los poderes de la dictadura.

El estudiante debiera saber que, en la envoltura astral, que rodea su cuerpo físico (la envoltura más tosca de pasión y deseo), sus pensamientos inferiores atraen, a su substancia fluida y traslucente, inteligencias de naturaleza maligna; las que desorganizan el cuerpo mental, imprimiendo sus pensamientos en éste, y debilitan el carácter del individuo así asaltado. Estos espíritus pueden predecir muchas cosas interesantes y proporcionarnos información secreta, al objeto de ligarnos a ellos; aunque en todo ello hay poco de verdadero valor. Sus fluidos astrales emiten un olor muy desagradable, por cuanto segregan y se nutren de formas de la materia enfermiza, que nosotros arrojamos.

En regiones todavía más bajas, encontramos formas similares a las del astral inferior; pero sin la inteligencia de éstas. Ellas se ciernen sobre los lechos de los moribundos y se mantienen con materia en putrefacción. Son de la especie de los vampiros; los magos negros utilizan esta substancia pútrida para dirigirla a la atmósfera de sus enemigos.

Al tratar de la naturaleza elemental, explicaremos cómo la contraparte inferior de la misma está impregnada de estos átomos de destrucción; átomos que estimulan la ferocidad y el odio en los animales.

En lo futuro, la energía de esta nueva Era nos producirá una serie de desórdenes mentales; por cuanto las mentes, que no respondan a la sabiduría y al poder de la misma, la rechazarán. El Enemigo Secreto no tendrá el método para desviar la fuerza, y quienes hayan atraído esta nueva energía experimentarán períodos de ilusión y de depresión; pero el estudiante aspirante no será afectado; estará a tono con la vibración y le rendirá homenaje y respeto.

Nos encontramos todavía bajo el encanto, en que los magos del pasado nos han envuelto. Los hijos del Enemigo Secreto hablan de sus malas obras como si fueran grandes virtudes.

El hombre se degenera fácilmente, cuando se encuentra bajo el poder del Enemigo Secreto; éste lo devora en el horno ardiente de sus deseos; cuando el hombre se debilita, está perdido y, a veces, no puede restablecer el contacto con su Intimo, durante dos o tres vidas, en que agota el karma de sus malos deseos.

Nuestras fuerzas creadoras son para que las conservemos, no para disiparlas; pues la energía acumulada es una riqueza capaz de ennoblecer nuestro carácter. Ha de tener cuidado la persona que mancilla su apetito con pasiones y deseos insanos; pues, no sólo pone en peligro su propia salud, sino también la de cuantos le rodean. El Enemigo Secreto proporciona, con frecuencia, a quienes llevan vida disipada, mayores oportunidades para propagar y extender sus lacras; pues se los puede incitar, más fácilmente, a realizar malas acciones, a lo que la mente normal y equilibrada nunca sucumbiría.

Este poder tenebroso consume, en lo posible, su víctima por medio de enfermedades. Si no os puede dominar cuando sois pobres, pero reconoce que poseéis cualidades que responderán a su dirección, os hará ricos; porque de esta manera podréis sembrar más semillas de destrucción, de mal, que perdurará durante generaciones después. Muchos que han alcanzado gran poder, fama y reputación han sido, con frecuencia, estimulados así y trabajan bajo la autoridad del Enemigo Secreto.

Al objeto de reclutar sus instrumentos, las escuelas de magia negra han hecho del culto al sexo una de sus enseñanzas principales.

El Intercesor, mencionado antes, es un átomo de gran inteligencia, que se mantiene siempre en presencia de la Realidad. Si somos sinceros y fieles en nuestra aspiración de unirnos con nuestro Intimo, una vez hemos entrado en nuestro sistema secundario y vuelto a experimentar nuestro pasado, él intercede para que se nos perdonen nuestras malas acciones pasadas. Cuando esto ocurre el hombre vuelve a nacer.

Este Intercesor es un gran escudo protector para el estudiante sincero; pero, si lo deseamos, nos permitirá trabajar para el Enemigo Secreto. Si lo hacemos así, no podremos estar bajo la protección del Intercesor durante esta vida. Somos nosotros los que hemos de elegir nuestro Sendero; sea el de la derecha o el de la izquierda; el bueno o el malo.

 

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