Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

La Perfección

La Perfección

LA PERFECCIÓN

Fuimos educados por otros y por nosotros mismos a pensar sin perspectiva, sin trascendencia. En otras palabras: pensamos desde la periferia y no desde el centro.

Hechos y escenas de guerra o de hambre pueden hacernos reflexionar sobre su sentido y significado. Tales reflexiones no deben ser evitadas. Por el contrario. Debemos realizarlas constantemente. Pero es un error olvidarnos de nosotros mismos y de nuestra individualidad como seres humanos, mientras las observamos y mientras reflexionamos sobre ellas.

Pero, al contemplar tales escenas, lo primero que deberíamos preguntamos es: “¿Quién, en mi interior, quiere hacer algo al repecto?” y luego “¿Qué podemos hacer sin un perfecto punto de vista acerca de esta situación?”

Porque, en este tipo de escenas, actúan e interactúan diferentes tipos de actores: los que sufren, los que producen sufrimiento, los que perciben el sufrimiento y quieren hacer algo al respecto, los que quieren ayudar pero no saben cómo, etc.

Toda la ayuda que viene del “yo” personal es transitoria y efímera. Tendrá un principio y tendrá un fin.

Por otro lado, la ayuda que viene de Yechidah —el indivisible— es eterna.

Así que nos preguntamos, ¿cómo podemos ayudar al Mundo? ¿Desde dónde ha de proceder dicha ayuda?

La respuesta es sencilla: siendo una mejor persona, inspirando a otros con nuestros actos. Porque una buena persona es un bálsamo en este mundo.

Lo que no es sencillo es el camino que nos puede conducir a ser una buena persona en su sentido más exigente.

En primer lugar, debemos procurar —de manera natural— inspirar a los demás, pero sin interferir en sus vidas de manera directa, sin decirles a los demás qué deben hacer o pensar. Las personas  tienen que tomar sus propias decisiones y decidir por si mismas para alcanzar un desarrollo real. Es la única manera de entender y comprender nuestros dramas, tragedias y comedias personales.

Es la única y auténtica manera.

Nuestro camino, el camino para todos esos actores, es el mismo: todos esos actores son expresiones de la Yechidah. No hay nada, pero él / ella. Todas estas expresiones conducen a una misma dirección y esa dirección es la Perfección.

Todos caminamos hacia la perfección.

Pero comprender esto resulta muy difícil. Tales actores son, además de personas externas a nosotros, una muestra de las dudas y titubeos que todos tenemos. Miremos hacia donde miremos, todo parece indicarnos que vivimos en un mundo de puro y auténtico sufrimiento. Miremos hacia donde miremos sólo observamos la Entropia y un universo que se aleja constantemente de su centro.

Por este motivo es importante que comprendamos de una vez por todas que nuestra visión de la Vida está determinada por nuestra experiencia personal que consta de unos pocos años viviendo conscientemente durante, como mucho, 80 o 90 años.

Pero la vida del universo es mucho más longeva que eso. De hecho, lo que observamos ahora es el universo en expasión, alejándose de su origen y de su centro y todo lo que ello representa a nivel de todo tipo de ley cósmica y/o universal.

Pero, ¿cómo será todo cuando el Universo se contraya sobre si mismo? ¿Podremos seguir hablando en los términos en los que lo hacemos ahora?

Todos, incluyendo a las personas “malas”, tratan de hacer las cosas bien. El más despiadado mafioso se desvive por su familia y por sus hijos como cualquier persona más.

El problema es que estamos influenciados por nuestros miedos, nuestra cultura, nuestra educación. Y lo que es correcto para nosotros, puede no ser adecuado para los demás.

Por lo tanto, podríamos decir que la Gran Obra consiste en identificar esos miedos y hábitos y preguntarnos: ¿Es lo que estoy haciendo y deseando bueno, amable y legítimo?

Es de suponer que todos estamos de acuerdo en que las cosas perfectas se hacen un poco con ese tipo de ingredientes descritos, ¿no? ¿Podríamos estar de acuerdo en ello?

Tenemos que mirar todas los hechos y todas las cosas con perspectiva: no existe ni pasado, ni presente, ni futuro, ni aquí, ni allí. Todo lo que vivimos y captamos son los estados transitorios de la Materia y la Consciencia en un determinado punto del Universo en un determinado punto del Tiempo.

Y todo lo que tiene un principio tiene un fin. Y todo lo que tiene un fin experimenta estados transitorios.

Así pues, no confundamos los estados transitorios y temporales con sus esencias reales y atemporales.

Lo único REAL es el Amor y la Compasión. Solamente existe la Perfección y los estados perfeccionados. Ellos son el resultado de la Ecuación.

Lo único que podemos hacer es experimentar y entender dicha Perfección.

Todos estamos tratando de entender cómo el sufrimiento —o lo que llamamos sufrimiento— es la forma en que el Universo trata de enseñar a nuestras mentes limitadas qué es la Perfección.

Pero también estamos tratando de entender el Amor, la Paz, la Compasión y los matices de estados como el Odio, la Guerra y la falta de Piedad.

Y, en algún momento, vamos a tener que evolucionar con el fin de comprender mejor el Lenguaje y la Lógica del Universo. Eso va a obligarnos a mejorar nuestro conocimiento de Su Gramática, de Sus Matemáticas y de Su Geometría. Y, desde luego, ello tomará su tiempo.

Necesitaremos tiempo para que todos esos actores y toda esa Conciencia entiendan qué están haciendo y por qué. Necesitaremos tiempo para comprender qué desea el Universo y, más importante, qué desea el Universo realizar a través de nosotros.

Cierta vez, el científico Carl Sagan dijo: “El Cosmos está también dentro de nosotros, estamos hechos de materia/polvo estelar. Somos una forma en la que el Cosmos se conoce a si mismo”.

Lo que tratamos de explicar es que todos nuestros actos son espirituales y solares. Que dichos actos son el Deseo del Uno Indivisible. Y que no existe nada más que el Espíritu.

Submit a Comment