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La Mente · Jorge Adoum

La Mente · Jorge Adoum

Las Llaves del Reino Interno
Cap. 3 · LA MENTE

El Conocedor no conoce las cosas en sí, sólo conoce las imágenes del mundo externo producido en su vehículo, la Mente.

La Mente vehículo del Yo, es como espejo que refleja las imágenes de los objetos. No conocemos las cosas en sí, sino tan solamente el efecto que producen en nuestra conciencia. En la mente, solamente vemos las imágenes de los objetos, mas no los objetos; así como el espejo parece t los objetos dentro de él, pero son imágenes, así el Conocedor, percibe como si fueran objetos las imágenes reflejadas.

Sin embargo, lo que sucede en la mente no es el reflejo, porque la imaginación es una reproducción del objeto y el Conocedor reproduce a su vez esta semejanza.

Cuando, algún día, la conciencia, que es conocimiento, identifique y desarrolle el poder de reproducir en sí misma lo externo y sólo vea lo irreal en la materia, entonces se desprende de la envoltura material para identificarse con los seres.

Esta es la Unión con la Unidad, en donde la conciencia se conoce a sí misma y a los demás a ella unidos, entonces se identifican el Conocedor, lo conocido y el conocimiento.

 

Vibración

La vida es movimiento y el movimiento al afectar la forma, es vibración.

Vibración o movimiento es el cambio de lugar en la revolución del tiempo.

En el Uno inmutable, en el Íntimo, no puede existir movimiento: por esto tuvo que diferenciarse de Sí Mismo para que existiera la vida en movimientos. La vida de movimiento rítmico y armónico es salud y felicidad; la vida arrítmica e inarmónica es muerte y desgracia: vida y muerte son dos hermanas gemelas, hijas del movimiento.

Entonces el movimiento surge cuando el UNO se manifiesta en los muchos.

El Espíritu es la Unidad; la esencia de la materia es diversidad y cuando ambos surgen del íntimo Dios, el reflejo de su Omnipresencia en la multiplicidad de la materia es movimiento infinito y perpetuo.

El Espíritu está en la Unidad y en la diversidad de la materia. El movimiento rítmico envuelve cada átomo en cada ser, unidos o separados.

Cada átomo al vibrar, comunica sus vibraciones a los compañeros que le circundan y éstos a los demás, así como cuando vibra una nota en un instrumento, afecta a todas las demás cuerdas afines de otro instrumento que está en su círculo de radiciación, aunque en menor grado.

De la misma manera podemos decir que los pensamientos, los deseos y las acciones son manifestaciones o vibraciones en la materia del entendimiento, de la voluntad y de la actividad, aunque difieren por el distinto carácter de la vibración.

El pensamiento vibra en la atmósfera mental, así como la luz vibra y afecta a los ojos.

La luz es la vibración del éter que afecta a los ojos; el sonido es la vibración del mismo éter que afecta a los oídos.También el pensamiento es la vibración que afecta a la mente: todo es vibración, desde el metal hasta el Espíritu.

El conocedor en el hombre tiene actividad en estas vibraciones, y todo lo que puede responder o reproducir, es conocimiento. De manera que el conocimiento es aquel puente de la materia vibratoria, o es la imagen causada por una combinación de ondas que une al Conocedor con lo conocido y les pone en contacto. De esta manera forma la Unidad del Conocedor, lo conocido y el Conocimiento.

 

El Conocedor y la Mente

Tenemos que insistir sobre el tema porque es la base de todo verdadero conocimiento y es, al mismo tiempo, los cimientos de todos los arcanos. ¿Ha usado alguna vez, el lector, aunque por un instante, lentes de color, y si es así, cómo ha visto los objetos?

Este ejemplo nos sirve para comprender al Conocedor y a la mente. Por lo pronto podemos comparar al centro de visión en el cerebro con el conocedor, a los objetos vistos a través del lente de color con las cosas conocidas, mientras que el ojo es el puente que une a los dos; y nos apresuramos a decir que la mente no es el conocedor y debe siempre distinguirse cuidadosamente de él. La mente no es nada más, que un instrumento para obtener conocimiento, es como el ojo, instrumento de la visión y no es la misma visión.

La mente es dual: concreta y abstracta. La mente concreta es la que influye y está influida por cada unidad separada de la conciencia, como el hombre que coloca en sus ojos un vidrio de color.

El Conocedor está allí, pero conoce las cosas según el cristal a través del cual miran los ojos, esto es, con muy limitada expresión.

Todos los efectos de nuestros pasados pensamientos, deseos y obras, forman en nosotros la Mente que es una parte del NO-YO, modelada por nuestro propio uso, y sólo por medio de ella podemos conocer.

Todas las impresiones venidas del exterior se modifican y son modificadas por esta masa existente; de manera que no podemos cambiarla bruscamente por un esfuerzo de voluntad, ni prescindir de ella, ni quitarle instantáneamente sus imperfecciones.

El Conocedor se halla inconsciente de la influencia de la menta como quien hubiese visto, por medio de un cristal azul, toda la vida. En este sentido podemos decir que la ilusión no existe en las cosas vistas, sino en la mente que ha usado del vidrio de color.

“La Mente es el Creador de la ilusión”, dice el Libro de los Preceptos de Oro.

La Mente abstracta es aquella parte superior de la mente humana que estudia las cosas tal como son, en su aspecto fenomenal en vez de mediante las vibraciones modificadas por la mente concreta. También puede conocerse la idea, en el mundo de los números, de la cual forma expresa el aspecto fenomenal. La mente abstracta funciona cuando está libre de la mente concreta y de sus sentidos.

En resumen, el estado actual del hombre conoce las impresiones de las cosas, por medio de su mente concreta y no las cosas en sí por la mente Abstracta.

 

En el Mundo Mental

El Mundo Mental es un vasto reino cuyo soberano es el Pensamiento. Este mundo está lleno de seres vivientes, creados por nosotros, compuestos del mismo material mental, como los seres terrestres se componen del material terreno.

Este reino es una región del Universo, que todo lo compenetra e igual al mundo físico tiene varias divisiones y subdivisiones en su composición; pero sus vibraciones no responden sino al poder del pensamiento.

La parte superior del mundo mental se compone de varios tipos fundamentales. Cada tipo domina sobre sus divisiones y subdivisiones. La diferencia entre el pensamiento abstracto y el pensamiento concreto consiste en la rapidez o la lentitud de las vibraciones. El pensamiento puro tiene vibraciones rapidísimas, mientras que el grosero es muy lento y no puede afectar los grados sutiles de la materia mental. Rogamos al lector que medite bien en esto.

No decimos en nuestra definición, buenas y malas, términos que no son adecuados en la ciencia espiritual. Para el espiritualista, el mal es la lentitud de las vibraciones que se desvanecen antes de llegar al reino de los Cielos y esta lentitud impide la evolución del hombre; mientras que el bien es la rapidez de las vibraciones que atraviesan los siete cielos y llegan constantemente hasta el mismo trueno del Señor. En esta rapidez consiste la evolución del hombre.

Nunca se debe olvidar este importantísimo punto, si se quiere emplear las diversas llaves del Reino que conducen a la Unión con el Íntimo por medio del pensamiento.

El pensador constituye sus vehículos cada día y hora de nuestra vida, dándonos la ocasión de aplicarlos a fines elevados que nos conducen a la Unión con el Dios Íntimo. Despiertos o dormidos estamos creando, con nuestros pensamientos, elementos y materiales para edificar nuestro cuerpo mental.

Cuando el pensamiento afecta la substancia mental que le rodea, crea vibraciones en la conciencia, aunque con pensamiento fugaz, atrae átomos mentales al cuerpo mental, al mismo tiempo expele otros; de manera que la fuerza del pensamiento es dual; centrípeda y centrífuga.

De aquí que su movimiento es y causa en la materia la atracción y la repulsión.

Los pensamientos bajos y viles atraen al cuerpo mental materiales groseros adecuados a su expresión; pero al mismo tiempo repelen a los finos y rápidos para ocupar sus puestos; de la misma manera sucede con los pensamientos armónicos y buenos que una vez alojados en la atmósfera mental desalojan a los groseros y densos. Admitiendo estos hechos exactos, se comprende la infinita responsabilidad que constituye la educación del niño en sus primeros años y la importancia de infundirle buenos pensamientos y obligarle a la repetición de ciertos actos que los desarrollan, para influir en el estado de ánimo de tal manera, que a partir de un cierto momento de la vida ejerzan en él una acción benéfica.

Las vibraciones del pensamiento están siempre en lucha y según la clase de material que hemos empleado para construir el cuerpo mental en el pasado, así será nuestro poder para responder a los pensamientos que vienen del exterior. Si nuestro cuerpo mental ha expelido la materia densa y grosera, los pensamientos bajos no tendrán respuesta en nosotros; como por ejemplo un ser puro, cuando ve un hombre besando una mejor nunca se le ocurre pensar mal por lo que ha visto, sino le atribuye a un beso fraternal, paternal o conyugal.

No sucede así cuando el cuerpo mental está formado de materiales groseros, porque entonces el pensamiento afectará de una manera siniestra.

La compañía de un hombre santo produce en nosotros vibraciones santas, que nos ayudan a desechar de nuestra mente lo grosero; por eso dice el refrán: Dime con quién andas para decirte quién eres.

Las vibraciones mentales del verdadero Maestro impregnan a toda mente, despertando en ella átomos de altas vibraciones que afectan a la conciencia. No es necesario que un maestro dé consejos para la resolución de los problemas de cada persona: basta que esta persona se impregne de los pensamientos puros de un Maestro para que su propio Pensador resuelva todas las dificultades. Esta es la ÚNICA ventaja que se puede adquirir en la compañía del Maestro, mas no como todos creen que el Maestro nos conduce con la mano hasta dejarnos en el mismo reino de Dios.

El hombre es su propio constructor y modelador de su propia mente. Las lecturas o el consejo de un hombre pueden proporcionar materiales adecuados para pensar y el pensamiento tiene su valor en el uso que de él se hace; mas las lecturas y los consejos no forman la mente.

El secreto consiste en construir por medio del pensamiento puro un cuerpo mental puro, apto para recibir las manifestaciones del ÍNTIMO y al mismo tiempo para emitir estas radiaciones a los demás. Entonces puede el hombre-Dios decir y con razón: YO SOY ÉL, ÉL ES YO.

Comments

  1. initiare

    No conozco ningún grupo en Patagonia. Pero Ud. puede empezar a estudiar con alguna persona que interesada.

    No garantizamos que en este grupo haya alguien de su zona:

    https://www.facebook.com/groups/219629978118367

    Pero puede preguntarlo y probar suerte.

  2. daniel

    Hola, me llamo Daniel y vivo en la Patagonia Argentina. En primer término muy agradecido por el material que se puede apreciar en esta página.Estoy tratando de comenzar a aplicar el YO SOY enseñado por el maestro Jorge Adoum y quisiera saber si existen grupos que estén dedicados a esa tarea para poder relacionarme y aprender bien la tarea. Muchas gracias y bendiciones para todos.

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