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El Misterio de la Unidad · Jorge Adoum

El Misterio de la Unidad · Jorge Adoum

Las Llaves del Reino Interno
Cap. 1 · El Misterio de la Unidad

“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.”
“YO y EL PADRE somos uno.”
“YO SOY EL; EL ES YO.”

Yo soy ÉL, ÉL es Yo: es el Arcano de los Arcanos; el Misterio de los Misterios; es la Unidad del Poder.

Yo soy Él; Él es Yo: es la Ciencia de las Ciencias, es el Saber de los Saberes; es la Unidad en la Creación.

La primera Ley del Absoluto, del Íntimo, es la Unidad del Todo.

La Unidad se manifiesta en los tres Principios de la Manifestación que son:

La Unidad con el primer principio, es el Poder.

La Unidad con el segundo principio, es el Amor.

La Unidad con el tercer principio, es el Saber.

O sea, en Dios, en el hombre y en el Universo.

La primera manifestación del Íntimo es el uno; el Padre con quien debemos ser Uno, como decía Jesús: Yo y el Padre somos Uno.

El Padre se manifiesta en el Hombre por la imaginación.

El Padre es la Línea recta en la Circunferencia del Absoluto; es la vida individualizada; es la Unidad del Ser, es la fuerza del progreso de la Evolución.

El Padre es la Unidad de la Imaginación.

La Imaginación es la voluntad del Íntimo sostenida por el Pensamiento y el Pensamiento sostenido es el Padre de la Creación.

La Imaginación es el Esfuerzo vertical que, desde arriba hacia abajo crea y que desde abajo hacia arriba, desde la gravedad hacia el Centro de la atracción del Íntimo, sabe.

La Imaginación es la Línea recta que se encuentra entre la Naturaleza del Hombre y su Íntimo; entre el Universo y el Absoluto.

El mayor conocimiento es el conocimiento de sí mismo y el conocimiento de sí mismo se halla en la UNIDAD.

Con la Imaginación se siente la Unidad; con la razón se estudia la Naturaleza.

Por el Amor se llega a la Unidad, con la razón se puede conocer la diversidad.

Pensar internamente es entrar al Radio del Padre, al Reino de los Cielos y la Imaginación es la única vía franqueable hacia el Reino de la Unidad; porque se llega a la unidad volando por encima de las construcciones mentales, borrando los prejuicios del corazón y abriéndose ante el Infinito silencioso.

Imaginar o visualizar una cosa es crearla y el conjunto del Universo es una serie de visualizaciones.

El mundo es la Imaginación del Inefable y el Trono del Inefable está en el entrecejo del hombre.

La Unidad del Hijo con el Padre se realiza en el Cerebro, porque el Cerebro es la Unidad del hombre.

Hay que ascender a la montaña para unirse con el Padre, hay que ascender al Cielo, a la cabeza y sentarse en el cerebro derecho, a la diestra del Padre, para luego volver a juzgar a los vivos y a los muertos, a los buenos y a los malos dentro del cuerpo.

El Cuerpo es la diversidad de la Unidad; cada parte del cuerpo vibra una nota y despide una luz distinta; pero cada nota corresponde a un centro del Cosmos y cada luz equivale a un rayo del Sol Central.

Sentirse el Íntimo Absoluto, el Sol Central, es abarcar el todo.

Como es arriba, así es abajo; como es en el Cosmos, es en el Cuerpo y como es en el Cuerpo es en el Cosmos.

¿Tanto tiempo ha que estoy entre vosotros y me preguntáis por el Padre?

Así es como el radio es el principio, medio y fin de la circunferencia, así el hombre es en el Infinito, principio, medio y fin de lo existente.

Sin embargo, la Unidad es impenetrable a la concepción humana y es desconocida en su principio.

Todo se conserva y vive en la Unidad, todo desaparece en Ella.

La Unidad está más allá de la Mente, del Sentido y del Placer. Con todo, se llega a la Unidad por medio de la Mente, del Sentido y del Placer.

La Religión antigua decía: “De El venimos y a Él hemos de volver”.

La Religión moderna dice: “Yo y el Padre somos Uno”.

La Religión futura dirá: Yo soy Él, Él es Yo”.

Los antiguos caminaban hacia la Unidad, los futuros la vivirán.

Vivir la Unidad es identificarse con el Dios ÍNTIMO y abarcar el Todo.

Ser Uno con el Íntimo es sostener todos los sistemas y ser la Omnipotencia.

Ser uno con una parte es poseer una ciencia.

 

El Reino de Dios

El Reino de Dios es Uno, pero diversificado en muchos.

El Absoluto es la Realidad misma que mora en todo ser visible e invisible. Es el Íntimo en el hombre. El Sol Central Invisible.

El Uno es el Padre, el Sol Físico que corresponde al PENSAMIENTO creador en el hombre.

Aunque el Reino de Dios es Uno, pero también se manifiesta en muchos, así también el cuerpo humano que es Unidad se manifiesta en diversidad.

La Unidad permite afectar el todo por el medio de la parte y las partes están relacionadas entre sí por orden de afinidad cósmica como tienen los signos zodiacales, una acción recíproca, ejercida entre ellos. De aquí se deduce que la alteración sufrida por una de las partes, tiene que reflejar en el conjunto.

De esta explicación deducimos que para llegar a la Unidad tenemos que valernos de la diversidad, esto es, por medio de la dualidad, del ternario, del cuaternario, etcétera.

Este es el objeto de nuestra presente obra.

¿En dónde está el Reino de Dios?

El Maestro de los Maestros, el Hombre-Dios nos dijo: “Buscad el Reino de Dios y su justo uso, y lo demás os será dado por añadidura”.

Después dijo: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”.

Siendo el Reino de Dios dentro del hombre, éste debe buscarlo dentro de su propio organismo, de su propio cuerpo, para llegar algún día a unirse con El e identificarse con Dios Íntimo que se halla en su interior.

 

Camino hacia la Unidad

Cuatro son los caminos que conducen la Unidad por el pensamiento, a saber:

1º La Imaginación y la Concentración

2º La Acción

3º La Devoción

4º La Sabiduría

 

Aunque la Unidad tiene un solo camino, con todo, posee estos cuatro senderos según el temperamento de cada persona; pero tampoco ningún ser puede llegar al Reino de la Unidad por medio de un solo sendero; porque pensamiento sin acción, sin devoción y sin sabiduría, es nulo; también devoción sin acción, es inútil; de manera que el hombre puede tomar un sendero de los cuatro siempre que observe la moral de los otros tres.

 

El Reino del Hombre

Como todo reino, el Reino Interno del Hombre tiene sus estados, jerarquías, gobernantes, empleados, obreros, etcétera.

El Rey Interno es el DIOS ÍNTIMO de quien no podemos decir una sola palabra porque está mucho más allá de la concepción humana; pero tenemos el deber de creer en ÉL por sus manifestaciones.

Este Rey se manifiesta por la Dualidad: Yo superior y Yo Inferior, dirigentes del mundo mental Abstracto y Concreto. Estos dos Yoes tienen muchos nombres según veremos después.

Esta dualidad es la Unidad, multiplicándose a sí mismo para crear, y por eso la Biblia hace salir a Eva del mismo pecho de Adán; pero la reproducción de la unidad por medio del binario conduce forzosamente al ternario que es la plenitud y el verbo perfecto de la Unidad.

El Ternario es el Amor de la dualidad o el hijo de los dos: Padre, Madre e hijo: Padre, Hijo y Espíritu Santo: Cabeza, Pecho y Vientre: Poder, Sabiduría y Movimiento, etcétera.

Los demás números son, dentro del reino, partes complementarias como dirigentes, gobernantes, empleados, ministros, obreros, etc., que residen cada cual en su puesto obedeciendo y obrando según la voluntad del Ser Supremo, que crea y maneja a su creación según leyes infalibles compuestas de números, pesos y medidas, cuyo objeto es el retorno a la Unidad consciente por el hombre.

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