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EL LENGUAJE Y LA PALABRA

EL LENGUAJE Y LA PALABRA

El Lenguaje y la Palabra

Arnold Krumm-Heller

Forzoso es estudiar el origen del Lenguaje en general, pero forzoso es también, para llegar a este punto como meta, comenzar por hallar el origen de la Palabra.

Para ello, tenemos una disciplina, norma o ciencia que todos conocen, La Etimología. Ella, no solamente nos enseña este origen, sino que nos muestra en cada palabra la razón de su existencia, de su significación y de su forma…

Etimología, viene de ETYMOS o ETUMOS (verdadero, legítimo, real) y de LOGOS (palabra). Su acción primordial habrá de ser, la de retrotraernos a buscar el genuino y legítimo arranque de cada palabra en su más primitiva formación.

Platón, fue uno de los primeros investigadores que se ocuparon de esta ciencia. Buscar la Verdad por este camino, fue ya intentado por él y aún más tarde por los Estoicos. Estos últimos —cuya base tomaron de Homero— creyeron siempre que el Lenguaje no había sido una creación arbitraria, sino un producto de la Naturaleza. Pero si bien los antiguos tuvieron esta firme creencia y en ello encontraron el medio, el paso de retorno para salir al encuentro de la Verdad en sí, fue con posterioridad la Filosofía moderna la que materializó esta ciencia valiéndose de la Filología que entró a formar parte de la Gramática, olvidando que, precisamente las Sociedades Secretas como la Masonería, tenían y tienen a la Gramática por sagrada.

La Etimología sin embargo, en su aspecto moderno, tiene un radio bastante reducido. Solo aspira a explicarnos el origen de cada palabra en cualquier idioma, llegando limitadamente y cuando más a ponernos de manifiesto que cada una de ellas, no es otra cosa, que una corrupción o apenas un reflejo de otra u otras anteriores. Pero la verdadera raíz, el verdadero germen, no lo consigue descubrir…

Los filólogos, generalmente, llegan al Sánscrito y lo estudian, lo profundizan, encuentran su relación con el Griego, Latín, Germano, Eslavo, Celta, etc., y hasta se han acercado a probar científicamente que el Indi-germano es, para ellos, lo más arcaico y ajustado a ciertas leyes de lingüstica… Y así es ciertamente en cuanto se refiere a la parte material de la Palabra y su Sonido, pero no en cuanto a la BASE ESPIRITUAL, a LA PROFUNDA RAIZ DEL VERBO que yace escondida. Lo primero viene a ser como la Historia de la Palabra, su curso a través de los tiempos. Lo segundo no se logra con estudios históricos. La Historia como Ciencia es limitada y hay que pretender, como nosotros, senderos ilimitados porque buscamos valores eternos…

Tenemos, por nuestra parte, dos aspectos en la Etimología: La Genética y la Pragmática y tomándolos por base, nos valemos entonces para la investigación de nuestras reglas Rosa Cruz del eterno TRIO.

Si se nos da la Palabra escrita por un lado y el Sonido material por otro, justo es reconocer que nos falta el Mediador, el Hálito, el Espíritu, que une signo y sonido. Hallado éste, verificado el Trío, descubrimos verdaderamente el destino de la Palabra, el Karma del Logos.

¿Qué es la parte pragmática?

…Pragmática… Esta palabra me recuerda mis estudios de Medicina.
Conocimos una enfermedad con la denominación de PRAMAGTAMNESIA, que tiene cierto número de recluidos en los manicomios, y consiste en producir en el enfermo un estado cerebral tal, que pierde por completo la facultad de reconocer los objetos por sus denominaciones, ignorando su significado. De este modo, el paciente no sabe para qué sirve un reloj, un bastón, un libro, un sombrero…

En el caso exclusivo de que venimos tratando, se observa, que toda la Humanidad padece de este mismo mal…

Hemos olvidado en absoluto el objeto de las Palabras y debemos hacer como un retorno para volverlo a aprender.

Tanto la Etimología Genética como la Pragmática, nos sirven de base para esta investigación retrospectiva y ellas nos llevan a ir siempre descubriendo la existencia indudable de un Lenguaje o Sonido anterior, hasta acercarnos remotamente a un punto muerto que pudiéramos considerar como indefinido…”

 

LOGOS, MANTRAM, MAGIA – Arnold Krumm-Heller – Ed. Kier, Buenos Aires.

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