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Creando la Realidad Individual

Creando la Realidad Individual

Somos lo que hemos pensado y, según la calidad de nuestros pensamientos, en nuestro interior prevalecen átomos superiores o inferiores, determinando nuestro estado vibracional. Los pensamientos que “obedecen la Ley” son los pensamientos que cumplen la Voluntad del Padre que está en secreto.

Esto es algo muy importante en que reflexionar. Para el estudiante, observar y comprender como se generan nuestros actos es un requisito de la más elevada importancia.

La acción manifestada en el mundo físico se asemeja a un rayo que cae desde los cielos. Cuando dicho rayo toca tierra genera nuestros actos y nuestros actos, por repetición, pueden generar hábitos y/o vicios.

Mientras dicho rayo se dirige hacia la tierra, va pasando por las distintas capas de nuestra atmósfera, psicológica y esotéricamente hablando, interactuando con las leyes propias de cada una de estas capas.

Primeramente, pasa por la Mente o Mundo Mental, después por las Emociones o Mundo Astral y, antes de llegar al Físico, por nuestra parte Energética o Mundo Etérico/Vital, hasta llegar al reino de los Hábitos y de la Acción o Mundo Físico/Tridimensional.

Sin embargo, para mejor comprender el funcionamiento de todo ello, debemos de hablar previamente sobre la existencia del mundo de las Causas. El Mundo de las Causas es donde se originan todos los fenómenos que luego se manifiestan o se veen reflejados en los mundos inmediatamente inferiores a él: Mental, Emocional, Vital/Físico.

Comprender las causas de nuestros actos, emociones y pensamientos exige estar atentos y auto-conscientes. De esa manera, nos ponemos en contacto vibracional con dicho Mundo Causal y nos permitimos escucharlo.

Cuando no aplicamos ni la atención, ni el recuerdo de si mismos y permitimos la acción sin control de nuestros pensamientos o átomos inarmónicos, perdemos una energía valiosa que es consumida o, incluso, contaminada. Una Energía que en caso de haber sido vivificada por nuestra atención, podría ser empleada para fines más elevados.

Según nuestra naturaleza; si somos más intelectuales, emocionales o activos físicamente, la Energía o Poder de Vida, ni siquiera llega a ser manifestada o vivida correctamente en todos los citados planos de manifestación.

Esto sucede porque, en realidad, tal separación de mundos es aparente; tan sólo una manera de explicar a nuestro intelecto la relación entre ellos, pues todo lo que ocurre en el universo ocurre aquí y ahora, en este preciso instante, y lo que vemos a través de las innumerables manifestaciones, tan sólo es la variación vibratoria en el Rayo de la Creación. Dicha diferencia de vibración nos puede conducir a percibir erróneamente un desfase en la línea del Tiempo porque fuera de lo Absoluto Inmutable todo es relativo.

En realidad, Todo está aquí y ahora; lo relativo es solamente el ropaje de lo transcendente.

Por ejemplo, una persona que se está preocupando mucho por un determinado problema, gastará prácticamente toda su energía en cuestiones mentales, de manera que notará como se siente emocional y físicamente agotada, le dolerá la cabeza, notará agotamiento físico, estrés, etc.

Lo mismo le sucede al tipo emocional o al tipo físico; el desequilibrio que experimente en una “parcela” de manifestación, afectará a las demás.

Ante tal desequilibrio de la Energía, todo trabajo espiritual resulta imposible. Nuestra atención vivifica lo que existe a nuestro alrededor. Todos somos hacedores, creadores, magos. Si vivificamos solamente el exterior, el crecimiento interior se verá afectado.

Para cambiar nuestros hábitos, hay que vigilar nuestras emociones y estar atentos a nuestros pensamientos, pues éstos últimos son los ladrillos a través de los cuales construimos nuestra Realidad.

El Universo es Mental. Todo lo que vemos y percibimos a nuestro alrededor fue antes una mera imagen en la mente de un creador, fuera él divino o humano.

El Mal, tal y cómo lo concebimos, no es más que nuestra atención erróneamente centrada en el Mundo Exterior. Sólo comprendiendo esta Verdad en lo más profundo de nuestros corazones, seremos libres constructores de nuestra realidad.

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